Emprender y compartir

Emprender y compartir

La semana pasada quedé con mi amiga Sara. Nos conocemos desde el instituto y en cierta forma nos parecemos bastante.

Ella estudió Arquitectura Técnica y ha estado trabajando como Jefe de Obra durante los últimos 10 años. Debido a los problemas que ha atravesado el sector, los últimos años tuvo que emigrar a Chile y luego a Colombia para poder trabajar en lo suyo. La verdad es que nunca la he oído quejarse y para mí es un ejemplo de como afrontar las dificultades, siempre con buen humor y coraje.

Ahora, parece que algo ha cambiado en la cabeza de Sara, y el otro día, me enteré de que quería emprender un proyecto nuevo, nada que ver con la construcción, cambiar de vida.

Estaba deseoso de que me contase más, yo siempre disfruto compartiendo una conversación sobre nuevos proyectos.

Ella es una fanática de los vinos, y también de los idiomas, así que quiere enfocar su futuro hacia esas dos aficiones. Bonito, ¿verdad? Pocos nos planteamos dar un vuelco a nuestra vida para hacer lo que más nos gusta. En general nos excusamos diciendo que es muy difícil, que no tenemos la preparación necesaria…

Sí, todo eso le pasa a Sara, ella quiere empezar en Alemania, donde ve que hay un mercado interesante, y no domina el idioma. Tiene un conocimiento muy básico, tampoco domina el inglés, así que tendrá que ponerse las pilas.

Aunque le gustan los vinos, tampoco es una sumiller profesional, así que también tendrá que estudiar sobre el tema. Y, como la mayoría de los españoles, no sabe de negocios, ya que es algo que nunca nos enseñan, y si no haces un MBA o estudias Empresariales, empiezas de cero.

Todo esto, es una montaña para el 99% de las personas, pero no para ella. Se la ve feliz, ilusionada, con energía para afrontar el reto. Sabe lo complicado que es pero eso no la echa para atrás.

Por aclararlo, Sara tienen trabajo actualmente en España, y no, no la quieren echar… vamos, que no es una emprendedora por obligación, lo que para mí le da más valor todavía.

Durante la charla me dijo una cosa que me gustó mucho:

«Val, desde que estoy con este proyecto en mente, me siento más generosa, más empática con los demás».

Y es curioso, porque a mí me pasa lo mismo. Desde que soy emprendedor, soy más consciente de lo complicado que puede ser buscarse la vida y dentro de mis posibilidades, intento ayudar a los demás. Son docenas los emprendedores que me han llamado o escrito para pedirme ayuda o asesoramiento, y yo, siempre y cuando me es posible, lo hago encantado.

Afortunadamente es algo bastante habitual en el mundillo. Todos hemos empezado sin saber que hacer y con miles de dudas e inseguridades, y casi siempre hemos encontrado a algún emprendedor con experiencia que nos echa una mano sin pedir nada a cambio.

No quiero terminar este artículo sin explicar por encima el proyecto que Sara tiene en mente. Se llama Caudalía, que es el periodo de tiempo que un vino deja sus sensaciones en el paladar. Su idea es acercar y vender los vinos españoles a restaurante y tiendas especializadas alemanas, organizando eventos y catas.

De momento no tiene Web pero sí una página en Facebook.

Yo estoy convencido de que Sara va a tener éxito. No tengo ni idea de si su idea se convertirá en negocio, pero sé que será un éxito porque le va a cambiar la vida.

¡Mucha suerte amiga!

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