Para los hipersensibles, dieta de comodidad

Hipersensibilidad, dieta de comodidad

Leyendo el libro Las Gafas de la Felicidad de Rafael Santandreu, me sentí identificado con una de los problemas que este psicólogo ha detectado en muchos de sus pacientes, la hipersensibilidad. Siempre he sido una persona bastante sensible a todo: la luz, los ruidos, los olores…

Aunque para algunos pueda parecer una tontería, no lo es, las personas que somos así, lo pasamos mal en muchas circunstancias que los demás ni siquiera perciben. Algo tan tonto como obsesionarte con el ruido de los coches que pasan por tu calle o no poder dormir porque tus padres tienen puesta la TV en el salón, son solo dos ejemplos de las muchas situaciones que a menudo nos agobian. ¿Por qué soy así? Ni idea, desde que tengo uso de razón recuerdo a mi madre diciéndome que soy muy «especialito» o que soy muy sensible, y es cierto.

Con los años es algo sobre lo que he trabajado y creo que he hecho mejoras, ahora aguanto muchas situaciones que antes me crispaban. Aún así, es algo que quiero cambiar del todo porque la hipersensibilidad te priva de disfrutar de muchas cosas de las que quiero disfrutar.

Volviendo al libro de las Gafas de la Felicidad, el autor cuenta un ejercicio que le plantea a sus pacientes con hipersensibilidad, se trata de una dieta de comodidad. Les propone que todos los días se pongan a propósito en una situación que les resulte irritante, molesta e incómoda. Por ejemplo, si te resulta incómodo sentarte en una terraza al lado de una gran avenida con tráfico, hazlo, si te incomoda conducir sin gafas de sol, hazlo, si te resulta irritante hablar con el vecino, hazlo.

De esta manera te expones a situaciones que normalmente te resultarían molestas y que evitas a toda costa. Al afrontarlas y ver que NO PASA NADA, poco a poco te vas sintiendo mejor, te das cuenta de que comodidad no es igual a felicidad, si no todo lo contrario, a menudo dejamos de hacer cosas que podríamos disfrutar mucho por el simple hecho de que nos resultan incómodas. Pero la incomodidad está en gran medida en nuestra cabeza, y si conseguimos crearnos hábitos que nos expongan ante esa incomodidad, acabaremos por ser inmunes a ella.

Así que, si eres un poco «especialito», te propongo una dieta de comodidad para las próximas semanas, espero que te funcione, yo estaré trabajando en ello 🙂

5 opiniones en “Para los hipersensibles, dieta de comodidad”

  1. Muy interesante artículo, me encuentro entre las personas de este grupo y me cuesta muchísimo todo, pero me estoy adaptando a algunos -no muchas- una no se si la podré dominar, el griterío de los niños, no lo soporto, cuando hacen berrinches -aclaro no tengo hijos- soy bastante solitaria.

  2. Hola, tienes muchísima razón. De hecho, en los viajes en que mejor lo he pasado no he tenido comodidades… Ya sea porque durmiese en un albergue o me recibieran en casa de unos amigos en Hungría, cuya vivienda es modestísima si la comparamos con los parámetros «occidentales» a los que estamos acostumbrados. O, por ejemplo, en Grecia, dormir en un barco sentado apoyando la cabeza en la mesa, incomodísimo pero a la vez relajante.

    Nos llenamos la cabeza de idioteces y de necesidades inventadas. Otra de las cosas que practico desde que vivo solo es apenas poner la calefacción. Aquí en Barcelona las temperaturas no son extremas y haciéndolo me ahorro más de 100 euros en invierno que puedo tener para mí. Por supuesto, tampoco tengo aire acondicionado ni ganas.

    El único pero que pongo a tu post es lo conducir sin gafas de sol. Creo que puede ser un poco peligroso 😉

    Saludos

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